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Golpe a la esponsorización con la nueva Ley Seca del Deporte

El pasado 11 de marzo de 2025, el Gobierno de España aprobó el anteproyecto de ley de prevención del consumo de alcohol en menores, un marco normativo que introduce restricciones significativas en el ámbito publicitario, educativo y comercial. Dentro de sus disposiciones, la regulación de la publicidad y patrocinio de bebidas alcohólicas impacta directamente al sector deportivo, especialmente en disciplinas como las artes marciales y los deportes de combate, donde algunas organizaciones dependen de la esponsorización de bares y cerveceras.

Impacto de la nueva ley en la esponsorización deportiva

Uno de los puntos más relevantes de la nueva legislación es la prohibición de la publicidad de bebidas alcohólicas dirigida a menores, incluyendo eventos deportivos y actividades con una audiencia juvenil significativa. Esta medida busca reducir la exposición temprana al alcohol y prevenir su consumo en edades vulnerables.

Además, la restricción de emplazamientos publicitarios en un radio de 150 metros de centros educativos y espacios deportivos genera incertidumbre para los clubes y asociaciones que dependen de estos patrocinios, ya que podrían ver afectadas sus fuentes de ingresos y viabilidad económica.

En el caso de los deportes de combate y artes marciales, muchas academias han contado históricamente con la esponsorización de bares, marcas de cervezas o bebidas alcohólicas en el faldón de sus carteles de campeonatos y cursos, o incluso en sus camisetas patrocinadas por cervecerías o bares afines a las escuelas.

Ejemplos de ello son las escuelas de artes marciales irlandesas patrocinadas por tabernas irlandesas o por la conocida Guinness. La nueva normativa podría reducir drásticamente las fuentes de financiación, afectando la organización de torneos y la sostenibilidad de los clubes.

Restricciones en indumentaria y eventos

Otro aspecto clave es la limitación en la exposición de marcas de alcohol en uniformes deportivos, carteles y otros elementos promocionales.

Esto implica que eventos como torneos nacionales e internacionales podrían tener que renegociar contratos o prescindir de ingresos provenientes de estas empresas.

Un antecedente similar ocurrió con la industria del tabaco, que perdió gran presencia en el deporte tras la aplicación de normativas restrictivas en materia de publicidad y patrocinio.

Grandes premios de automovilismo y competiciones internacionales, que durante décadas habían contado con marcas de cigarrillos como principales patrocinadores, tuvieron que diversificar sus fuentes de financiación.

Esto llevó a una transición hacia sectores como la tecnología, las telecomunicaciones y las energías renovables, que poco a poco fueron ocupando el espacio dejado por la industria tabacalera. Aunque el cambio representó un reto económico para algunos eventos, también impulsó una transformación en la imagen del deporte, alineándolo con tendencias más sostenibles y responsables.

Comparación con regulaciones internacionales

A nivel internacional, regulaciones similares han generado reacciones encontradas.

En Francia, la llamada «Ley Evin» prohibió la publicidad de alcohol en eventos deportivos desde 1991, forzando a los clubes a buscar nuevas estrategias de financiación.

En el Reino Unido, las restricciones han sido menos severas, permitiendo la publicidad en eventos para adultos, pero limitando su difusión en horarios accesibles para menores.

Reacciones del sector y posibles soluciones

La aprobación de esta ley ha generado diversas reacciones en el sector deportivo. Mientras que algunos organismos celebran la medida como un avance en la protección de la infancia y la promoción de estilos de vida saludables, otros advierten sobre el impacto económico que sufrirán los clubes y organizadores de eventos.

Una de las alternativas que ya se está explorando es el incremento del patrocinio por parte de marcas de bebidas sin alcohol, como ha ocurrido en algunos países con la expansión de cervezas «0,0». Sin embargo, según el diario AS, la normativa podría limitar también la publicitación de productos que, aunque no contengan alcohol, estén vinculados a la imagen de marcas de bebidas alcohólicas.

Otra posible solución es la búsqueda de patrocinadores alternativos en sectores tecnológicos, financieros y de bienestar. Marcas de suplementos deportivos, nutrición saludable o tecnología aplicada al deporte podrían llenar el vacío dejado por la industria del alcohol.

Además, algunas organizaciones han planteado la posibilidad de solicitar exenciones específicas para competiciones de alto nivel que dependen de estos ingresos.

En países como Alemania, ciertas restricciones publicitarias han sido flexibilizadas bajo el argumento de que la financiación del deporte se vería gravemente perjudicada sin la participación de grandes patrocinadores.

Conclusión

La nueva Ley de Prevención del Consumo de Alcohol en Menores representa un cambio significativo para el deporte, especialmente para los clubes de artes marciales y deportes de combate que dependen de patrocinadores del sector de bebidas. Aunque la intención de la ley es fomentar un entorno más saludable para los jóvenes, su aplicación podría obligar a estos clubes a buscar nuevas fuentes de financiación.

El futuro del patrocinio deportivo en España dependerá de la adaptación del sector y de la posible aparición de nuevos actores dispuestos a invertir en el deporte sin restricciones regulatorias. La clave estará en la innovación en estrategias de patrocinio y la diversificación de fuentes de ingresos, asegurando la sostenibilidad del deporte sin comprometer los valores de salud y protección a la infancia.

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